Bueno... cuando yo pienso en mi esposo Elías lo que extraño más de él, es la manera en que se echaba a mi lado de noche.
A veces su brazo se estiraba a través de mi pecho.
Y no podía moverme, a veces no podía ni respirar. Pero me sentía segura.
Completa.
Y... extraño la manera en que silbaba
cuando caminaba por la calle.
Y cada vez que hacemos algo pienso en
que diría la gente.
Cuando hace frio hoy usa una bufanda.
Pero últimamente estoy
olvidando cosas pequeñoas.
Todo está comenzando a desvanecerse y
estoy comenzando a olvidarlo.
Y es como que...
Como perderlo de nuevo, así que
a veces me obligo a recordarle.
Cada detalle de su cara.
Sus ojos, sus labios, sus dientes, su piel, su cabello.
Se le había caído todo antes de morir.
Y a veces... no siempre, pero a veces.
Puedo verlo.
Como si una nube se moviera y el está
ahí como si casi pudiera tocarlo.
Pero luego... el mundo real entra.
Y Èl se desvanece de nuevo.
Durante un tiempo hacía
eso, todas las mañanas,
cuando el sol no está
tan brillante afuera.
Porque el sol es, como que lo hace que
se desaparezca.
Y aparece y desaparece como el sol
cuando sale y cuando se pone.
Lo que sea... Así de efímero, es como la vida.
Aparecemos y desaparecemos.
Y somos tan importantes para algunos.
Pero solo estamos... de paso.
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