jueves, 1 de mayo de 2014

Bueno... cuando yo pienso en mi esposo Elías lo que extraño más de él, es la manera en que se echaba a mi lado de noche.

A veces su brazo se estiraba a través de mi pecho.

Y no podía moverme, a veces no podía ni respirar. Pero me sentía segura.

Completa.

Y... extraño la manera en que silbaba
cuando caminaba por la calle.

Y cada vez que hacemos algo pienso en
que diría la gente.

Cuando hace frio hoy usa una bufanda.

Pero últimamente estoy
olvidando cosas pequeñoas.

Todo está comenzando a desvanecerse y
estoy comenzando a olvidarlo.

Y es como que...

Como perderlo de nuevo, así que
a veces me obligo a recordarle.

Cada detalle de su cara.

Sus ojos, sus labios, sus dientes, su piel, su cabello.

Se le había caído todo antes de morir.

Y a veces... no siempre, pero a veces.

Puedo verlo.

Como si una nube se moviera y el está
ahí como si casi pudiera tocarlo.

Pero luego... el mundo real entra.

Y Èl se desvanece de nuevo.

Durante un tiempo hacía
eso, todas las mañanas,

cuando el sol no está
tan brillante afuera.

Porque el sol es, como que lo hace que
se desaparezca.

Y aparece y desaparece como el sol
cuando sale y cuando se pone.

Lo que sea... Así de efímero, es como la vida.

Aparecemos y desaparecemos.

Y somos tan importantes para algunos.

Pero solo estamos... de paso.



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