- Te quiero,
te pienso,
te busco.
Creo que estoy asustada...
- A mi solo me gustaría acariciarte,
cuidarte,
contarte historias que te hicieran dormir a mi lado
segura de que esa proximidad impedirá acercarse a la muerte
- Nosotros podemos esperar,
la vida no.
- Nada es para siempre,
por eso es tan inútil la pretensión de retener.
- Entre tus piernas hay un poso de agua dormida.
- Por eso es tan vana la pretensión de querer
que la vida vaya por donde nosotros queremos que vaya.
No mires para abajo...
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