Hoy encontré un pequeño libro que algún día me regalaste,
en ese preciso momento sufrí de suspiros, ya debes saber a que me refiero,
te conozco, sé como hacerte suspirar.
Este pequeño libro me sigue hablando, de ti, de momentos, viajes e incluso rutinas,
pero son aquellas que apaciguan, aquellas que por muy rutinarias que sean las sigues queriendo.
Ya debes haberte dado cuenta de que en este transcurso hay cosas que no salen de lo normal, por más que luchemos contra ello, y, después de un tiempo terminamos queriéndolas, de alguna forma nos hacemos parte de algo aburrido, y luego cuando nos falta lo extrañamos...
En este pequeño libro me escribiste un par de palabras, y no fueron esas palabras las que me hicieron suspirar, sino, fue el hecho de recordarte, tan explícitamente, como si te tuviera a mi lado aún, como si pudiera abrir los ojos y mirarme en ti.
Seguramente no sabes cuan enamorado estuve de ti, y no debes seguramente saber, cuan enamorado aún estoy de nosotros, lo que fuimos en ese momento, por que, joder! que nos hicimos felices.
Retomando este pequeño libro me sigo dando cuenta de ti, es extraña esa sensación, de saber y ciegamente pensar que no habrá otra persona que me haga sentir como usted me hacía sentir, es bastante triste pensar que el corazón esta apagado, en este preciso momento no tengo nada para dar.
Como si alguien (por no decir tu nombre) se lo ha llevado todo. O quizás es ese pequeño interés, sabes de que hablo, ese interés por el resto, como que no brilla sin ti.
Un abrazo eterno.
Tu pequeño.
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