Si la luz de tu oscuro no existiera,
mi destino no sería lo que es
cuando en tus brazos me siento.
Quizás la neblina,
la absoluta incertidumbre de mi,
opacaría el camino que desde niño
solitariamente soñé.
Camino que al conocerte se hizo carretera,
la autopista destino a la plenitud de dos cuerpos,
dos miradas que se unen en la caricia.
En el alma perfecta que penetra el cuerpo,
y se hace furia que no perdona,
en mar robusto y sereno,
en Amar...Como tú y yo sabemos...
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